‘Beyond the Infinite Two Minutes’: Una inventiva comedia sci-fi sobre vivir el presente

Por Eric Ortiz

En plena época de pandemia, con recursos limitados y usando un iPhone para grabar, el japonés Junta Yamaguchi y su equipo realizaron una de las películas más ingeniosas de años recientes: Beyond the Infinite Two Minutes (Droste no hate de bokura, 2020).

La comedia sci-fi prueba que con un guión inteligente –en este caso escrito por Makoto Ueda– y la dedicación para planear y ejecutar con precisión su producción, se puede lidiar con elementos clásicos de la ciencia ficción sin un gran presupuesto.

Desarrollada enteramente en una locación –varios pisos de un mismo edificio– y un plano secuencia, Beyond the Infinite Two Minutes hace que su protagonista (Kazunari Tosa) pueda comunicarse consigo mismo en un futuro muy cercano… sólo dos minutos después, gracias al monitor de su computadora, a su vez conectado con el televisor del café que atiende. Vemos al personaje principal bajar de su departamento a la cafetería y comunicarse con su yo del pasado, cambiando la perspectiva de la escena anterior.

Conforme se van sumando sus conocidos y se desarrolla mejor la situación sci-fi,  surgen algunos conflictos: temen romper el bucle y crear una paradoja temporal, por ende el futuro pasa a “controlarlos”; su ambición crece hasta que crean el “efecto Droste”, bajan el monitor para poder ver más allá de un par de minutos hacia el futuro, una situación de obvio peligro.

Beyond the Infinite Two Minutes ha sido comparada acertadamente con otra propuesta japonesa reciente: Zombis, cámara, ¡acción! (Kamera o tomeru na!, 2017), también una película de género fresca, ingeniosa y divertida. Ambas parten de un escenario en apariencia confuso, aunque al final cada detalle cobra sentido y el resultado es muy satisfactorio.

La película de Yamaguchi señala la importancia de vivir en el presente, un tema particularmente resonante en esta época pandémica: ante la incertidumbre, no queda más que apreciar cada momento al máximo.

Después de su paso por festivales internacionales como Fantasia y Los Cabos, Beyond the Infinite Two Minutes llegó al VOD en Estados Unidos. Por este motivo charlé con Yamaguchi, quien además de ser el director fungió como cinefotógrafo y editor.

Eric Ortiz (EO): Sé que vienen del teatro, ¿cómo se dio la transición al cine?

Junta Yamaguchi (JY): Soy miembro de una compañía de teatro (Europe Kikaku), soy el director de video. Llevo en esto unos 17 años y la compañía ha existido por más de 20 años, entonces tenemos una historia bastante larga. La gente de la compañía realmente quería hacer una película y yo, como director, me sentí preparado para entrar a este nuevo campo.

El concepto de los dos monitores que muestran tiempos diferentes, y ponerlos el uno frente al otro para tener este “efecto Droste”, ya había sido concebido por el escritor del filme: Makoto Ueda. Él había creado este concepto hace unos 10 años. Entonces se combinó todo y pensamos que era el momento de hacer un largometraje.

EO: La ciencia ficción es un género complejo, ¿qué los motivó a abordarlo?

JY: La ciencia ficción, de hecho, es uno de nuestros géneros más fuertes. Nuestras presentaciones tienen que ver en su mayoría con la ciencia ficción, entonces tenemos experiencia con cuestiones como las paradojas, los viajes en el tiempo o el multiverso. Esto combinado con la comedia, la comedia sci-fi es nuestro género favorito.

En 1998 tuvimos nuestra primera presentación y era una historia sobre dos hombres que son abducidos por alienígenas, desde el comienzo ya estábamos haciendo ciencia ficción. Es natural que nuestra primera película sea de ciencia ficción, es lo que hacemos mejor.

EO: Las tramas sobre bucles y paradojas temporales se pueden volver complejas y confusas, ¿cómo consiguieron que fuera concisa y disfrutable?

JY: El reto más grande fue que tenía que ser una sola toma. Le pusimos particular atención a la gestión del tiempo. La diferencia de dos minutos tenía que ser precisa, no podíamos pasarnos ni un segundo. Todo, los movimientos de cámara y de los actores, tenía que ser muy preciso. Fue bastante demandante construir la coreografía y que todo fuera conciso.

EO: Cuéntanos más sobre la decisión de hacer un plano secuencia de poco más de una hora.

JY: El tema del filme es el tiempo entonces hicimos una sola toma para que la audiencia realmente pueda experimentar estar en ese mismo momento a medida que avanza la película.

También fue porque el número de días que teníamos para filmar era muy limitado. Si hubiéramos hecho una toma, luego otra toma, checando la luz, el sonido y las actuaciones, hubiera sido un desastre. Como director tenía que revisar tantas cosas que mi cabeza explotó, le causé muchos problemas a todo el equipo. Fue difícil y estresante.

EO: ¿Es Beyond the Infinite Two Minutes una declaración de principios? ¿No se necesita presupuesto hollywoodense para hacer ciencia ficción?

JY: No sé si teníamos la intención de mandar un mensaje o de hacer una declaración de principios. De hecho, si tengo la oportunidad de trabajar con un presupuesto mayor, me encantaría hacerlo. Filmes de gran presupuesto filmados en una sola toma, como 1917 (2019) y Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia) (Birdman or (The Unexpected Virtue of Ignorance), 2014), son muy hermosos.

Nos enfocamos en hacer un filme que cualquier persona, sin importar de dónde sea, pueda disfrutar. El tiempo es igual para todos, el tiempo trasciende fronteras, es algo compartido, entonces le podemos hablar directamente al mundo. También nos concentramos en hacer algo único, que nadie ha visto antes.

Básicamente tratamos de hacer lo mejor con los recursos que teníamos. Creímos en nosotros mismos, que iba a ser un filme interesante y divertido para todos.

EO: La buena ciencia ficción te deja pensando. Siento que aquí el mensaje es vivir en el presente, pertinente en tiempos de COVID-19.

JY: Le diste al clavo, es realmente importante que valoremos el presente porque si miramos demasiado lejos en el futuro, éste puede definir lo que hacemos en el presente tratando de cumplir con cualquier destino que el futuro nos indique. En la segunda parte del filme el mensaje es: nuestras acciones en el presente influyen en el futuro.

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