Cannes 2023: Aki Kaurismäki y su hermosa película ‘Fallen Leaves’

Por Eric Ortiz

Fallen Leaves (Kuolleet lehdet, 2023), del veterano finlandés Aki Kaurismäki, es la primera película vista en el Festival Internacional de Cine de Cannes que hace referencia directa a la invasión rusa de Ucrania: los reportes se escuchan constantemente en la radio. Sin duda, el finlandés ha sido un cineasta político a lo largo de su carrera, basta recordar que sus dos trabajos de la década pasada fueron sobre migrantes y refugiados (Le Havre: El puerto de la esperanza y El otro lado de la esperanza), aunque –como es su costumbre–, Fallen Leaves se enfoca otra vez en la vida cotidiana de personas de la clase trabajadora, tanto en sus momentos complicados como aquellos especiales por los que vale la pena continuar.

Fallen Leaves refleja que actualmente no es un buen momento para los trabajadores en Helsinki, un tema de resonancia universal: trabajos que pagan poco, sin condiciones seguras y, en general, faltos de consideración por sus empleados. Todo en un mundo donde hasta rentar internet para buscar empleo tiene un costo elevado.

Es en este difícil entorno que dos personas se conocen: Ansa (Alma Pöysti) y Holappa (Jussi Vatanen). En una de las secuencias más hermosas, humanas y divertidas de todo el festival –y de lo que va del año–, ambos van por un café y un pan. Él invita porque ella acaba de perder otro empleo –en un pub tras el arresto del encargado por vender drogas–. Luego van a un cine local, que se siente de una época pasada, donde los cinéfilos pueden ver una película de zombies de Jim Jarmusch –¡y compararla con Robert Bresson y Jean-Luc Godard!–, una sobre el Dr. Fu Manchú o algo del propio Godard. Que Holappa pierda el número de Ansa, de quien aún no sabe su nombre, es sólo el inicio de varios “obstáculos” para que esta relación, benéfica para ambos, pueda desarrollarse de buena forma.

Kaurismäki sigue prestando atención a esos momentos que rompen el tedio de la vida adulta: refleja su gusto por la música y por pasar el rato en un pub con buenos amigos. No por nada, una de las primeras secuencias –de hecho, cuando los protagonistas se ven por primera vez– transcurre durante un viernes por la noche, con bebidas y karaoke –el amigo de Holappa es muy gracioso porque está sumamente orgulloso de su habilidad para cantar–. Pero Kaurismäki no deja de mostrar un lado más oscuro, al grado que Fallen Leaves es también un retrato del alcoholismo: el círculo vicioso en el que está inmiscuido Holappa, afecta su vida laboral y amorosa. 

Asimismo, Kaurismäki nos recuerda los duros golpes que la vida da repentinamente. Por un momento pensé que quizás ahora no habría una resolución esperanzadora, más allá de su constante humor característico, pero al contrario: cada complicación y un suceso que raya en la tragedia absoluta, sólo abonan a un bello desenlace –que, me parece, todos en la audiencia deseábamos–.

En este mundo es mejor caminar acompañados.